Museo Etnológico de Cadalso CASA CORREDERA

Museo Etnológico de Cadalso CASA CORREDERA
Una visita al Museo Etnológico de Cadalso de los Vidrios que no te defraudará. Encontrarás aquellos antiguos objetos de otro tiempo, aperos de labranza y mucho más. No dejes de visitarlo porque en él verás reflejado otro tiempo y otras formas de vida de nuestros antepasados cadalseños. ( Pincha en la foto para entrar.)

Zorro Corredero

CADALSO DE LOS VIDRIOS

CADALSO DE LOS VIDRIOS
VISITA TURÍSTICA A CADALSO DE LOS VIDRIOS ( Pincha en la foto para conocernos )

lunes, 20 de octubre de 2014

La Corredera, Felipe y el Zorro.






Nada rompía aquella tranquila noche cadalseña, ni las primeras luces que comenzaban a iluminar las casas del vacío de la oscuridad, ni la quietud de las farolas que pronto se apagarían, ni tan siquiera el rastro de las personas que horas antes huían hacia sus barrios, hacia sus hogares. Había un silencio que prolongaba el vacío, que te iluminaba con ráfagas de escenas que aquí acontecen, todo un sueño imposible del que me despertó una voz, la voz de Felipe, que ajeno a mis sueños comenzaba su jornada de cada día. Buenos días Perico y poco más, luego siguió dando forma y limpieza a nuestra Corredera, creando un cuadro para que al despertar cadalseño, luciera con fuerza, con color y con enorme limpieza, y así casi sin despedirnos cada uno siguió su destino, el que la vida y las situación del momento nos tenía asignado, pero para entonces ya se había escrito y grabado para siempre este encuentro matinal entre Felipe y el Zorro, y todo gracias una vez más a la Corredera. 


Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso

viernes, 17 de octubre de 2014

Cadalso. De la piedra y el cristal


De la piedra y el cristal


El País
Martes 4 Julio 2000

Moncho Alpuente  



El edificio del nuevo Ayuntamiento de Cadalso de los Vidrios, con su torreón circular y su linterna, recuerda a un faro. Por su fecha de construcción, 1992, cabe pensar que el arquitecto se inspiró en los fastos quintocentenarios y colombinos para realizar su obra, pero el alcalde de la villa, que ya lo era por aquellas fechas, apunta otra hipótesis irónica: en tiempos muy remotos, esta zona de Cadalso, que forma cuña entre las provincias de Ávila y de Toledo, estuvo ocupada por el mar. El alcalde, Antonio Sibert, descendiente de un maestro vidriero francés que llegó a la villa de Cadalso a finales del siglo XVII, exhibe en una vitrina de su despacho media docena de pequeñas piezas de la vieja fábrica, cuyos orígenes se remontan al siglo XII, que alcanza su apogeo en el siglo XVIII y se extingue en las primeras décadas del XX, después de un infructuoso intento de adaptar su finura artesana a la prosaica y utilitaria fabricación de bombillas y otros artefactos modernos. La modesta colección de la alcaldía tiene como obra más significativa y curiosa un estilizado y polícromo "lagarto", donado por un viejo luchador comunista, El Pelao, que, tras haberla guardado en su casa durante décadas como oro en paño, se la cedió a la primera corporación de izquierdas que sentó en el Ayuntamiento.

Antonio Sibert, alcalde por el PSOE, hoy se preocupa más por la dura piedra que por el frágil vidrio que dio apellido a su pueblo. "Cadalso, capital del granito", dice una pegatina adosada al parabrisas de un coche aparcado en una calle del casco antiguo, mensaje que subraya el importante papel que juega en la economía cadalseña este material, cuya extracción y transformación constituyen la primera industria del pueblo. La de las canteras de Cadalso no es una piedra cualquiera; como corresponde a la tradición del lugar, se trata del granito blanco cristal, un mineral muy apreciado en la construcción, aquí, en Galicia y en Japón.
Gallegos y japoneses están entre los mejores clientes de los granitos locales, lo que dice mucho sobre la calidad de la piedra, porque los gallegos son una estirpe de canteros que saben muy bien lo que se traen entre manos, y los nipones, estrictos y exigentes en sus tratos comerciales. Tan minuciosos, que suelen desplazar sobre el terreno a sus expertos para que examinen las rocas de las que saldrá su pedido.

El alcalde se va, pero nos deja en buena compañía y encaminados hacia un restaurante de confianza, Casa Moncho, donde probamos los recios y personales vinos de la tierra, el peligroso blanco de uva albillo, que bajo su frescura y ligereza enmascara una alta graduación alcohólica, y el poderoso tinto de garnacha. Casa Moncho está a punto de inaugurar un hotel en las plantas superiores de su establecimiento para dar posada a los japoneses o a los turistas de interior que, como esos miles de madrileños que cada verano duplican o triplican la población censada, descubren un día los múltiples y no muy conocidos encantos de Cadalso de los Vidrios.
La buena compañía en la que nos ha dejado el alcalde está en letra impresa, un cuaderno y un libro, respectivamente, redactados por un ilustrado y popular humorista, que en una fecha ya lejana se asentó voluntariamente en el pueblo, y por un no menos ilustrado galeno, capitán médico en el Ejército de la República, que llegó desterrado y degradado y encontró en Cadalso una nueva vida haciendo mejor la de los que le rodeaban.

El Cuaderno de historia de Cadalso de los Vidrios, ilustrado y comentado por Forges, está dedicado al autor del libro Cadalso de los Vidrios, don Antonio Box, como "ejemplo de entrega y esfuerzo como médico e historiador de todos los cadalseños". Desenfadado, aunque riguroso y documentado, el cuaderno sirve de prólogo a la completísima, amena y minuciosa obra del historiador.
Al amparo de la peña Muñana, los orígenes de Cadalso, palabra que en su primera acepción quiere decir simplemente lugar alto, se pierden entre leyendas y crónicas, prehistóricas, ibéricas romanas y sarracenas. Del paso de los primeros pobladores iberos quedan cerca de aquí los famosos toros de Guisando, aunque el primer monumento de la villa de Cadalso sea el palacio, "el chalé" que dice Forges que se hizo construir y nunca llegó a habitar don Álvaro de Luna, artista y guerrero polifacético que se convirtió por sus buenas y malas artes en favorito del rey de Castilla don Juan II en el siglo XV. Cuenta la leyenda que a don Álvaro, que también era supersticioso, una adivina que encontró en el camino le anunció que moriría en cadalso y él creyó que hablaba de la localidad que no volvió a pisar cuando en realidad la vidente pensaba en este caso en la otra acepción de la palabra. El De Luna acabaría decapitado en el patíbulo.

El palacio o "chalé", llamado de Villena, de estilo renacentista plateresco en su fachada, está hoy, cerrado a cal y canto, cercado por bien cuidados setos y almenas más ornamentales que defensivas, asomado a un frondoso jardín. Junto al palacio, en lo que hoy es parque público, se conserva, recientemente restaurado, un estanque de piedra vacío, donde en su día se celebraron simulacros de batallas navales. La sólida iglesia fortaleza de Nuestra Señora de la Asunción, construida en parte con piedras de la antigua muralla, en estilo gótico-plateresco, y las casas blasonadas, como la "de los Salvajes", en restauración, confieren al pueblo una personalidad muy peculiar en un paisaje de pinares, vides, encinas retamas y tomillos.


Soneto de amor para Teresa



SONETO DE AMOR PARA TERESA


Tu cuerpo en plenitud lo he engastado

con buril de los besos de una fuente

de áureas gemas de destello ingente
del cincel al compás enamorado.

Por un pavés cruzado y descruzado
he visto tu cintura diferente    
de sílfide y la niña adolescente
en la recia mujer cristalizado.

Andando por caminos paralelos
te convertiste en mujer y me hice hombre
y amantes en ternuras y consuelos.

Si hubo escombros hicimos desescombre
compartiendo inquietudes y desvelos,
y, Teresa, al Amor le di tu nombre.


 Saturnino Caraballo

jueves, 16 de octubre de 2014

Frutos de otoño en Cadalso (2)


                                                                Nueces y endrinas




Sólo nuestro entrañable Valle del Tórtolas es lugar cadalseño de nueces, allí destacan por su porte enormes nogales, algunos centenarios, donde con la llegada del otoño las nueces se caen una vez abierto la cáscara que la recubre. De cáscara fuerte y apretado fruto, las nueces de Cadalso tiene un sabor muy apreciado desde siempre. Quién no recuerda aquellos higos secos que se rellenaban con nueces, almendras o piñones, turrón de pobre lo llamaban, y que hacía las delicias de todos.




El otro fruto otoñal de hoy es la endrina, no hay muchas en Cadalso pero las hay, y buenas que son y que buen pacharán se.hace con ellas. Desde el año 90 que un amigo navarro me enseñó el arte del pacharán, no he dejado de hacerlo con endrinas de Cadalso. Sólo un par de meses son necesarios para que las endrinas, pacharanes o arañones, que de todas estas formas se las llama, maceren y poder degustar nuestro pacharán. Y si no lo ves tan claro, Valentín lo vende en su bodega, auténtico pacharán cadalseño.




El otoño de Cadalso se llena de color, de frutos y de formas de sentir y degustar lo que la naturaleza  nos regala, es sólo cuestión de saber mirar, de perder un tiempo en nuestros campos y de apreciar lo que tenemos tan cerca y tan bueno.




Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso

miércoles, 15 de octubre de 2014

De Cadalso a la Peña de Cenicientos. ( y 2ª parte )





Cuando la carretera se acaba, una senda algo empinada y relativamente corta nos llevará hasta la misma cumbre de la Peña de Cenicientos. A lo largo de la subida se puede contemplar grandes masas de encinas y pinos que envuelven la cima hasta solo unos pocos metros del vértice geodésico existente en lo más alto, hoy rodeado de toda una parafernalia de estructuras que han conseguido afear y de que manera esta preciosa cumbre de la Sierra Oeste Madrileña.





La humedad provocada por las intensas lluvias de los últimos días ha contribuido a que aparezcan enormes setas y los musgos estén radiantes de belleza y color.
Una breve trepada entre piedras que forman un llamativo berrocal, hoy algo peligroso por la lluvia, nos separa de la cumbre.





Ya en la cumbre la vista es impresionante, al oeste todo el Valle del Tiétar con la cumbres de Gredos que juegan con las nubes y nos dificultan su visión, al este la Sierra de Lancharrasa que forma un mismo macizo con la Peña de Cenicientos, y a sus pies Cadalso y Rozas de Puerto Real, hacia el sur el pueblo de Cenicientos y la llanura de Toleda 700 metros mas abajo. Una pena que hoy las nubes oculten las montañas del Tiétar y el cercano cerro de Casillas.


    Lancharrasa y Rozas de Puerto Real con el Cerro de Guisando al fondo.

    Cenicientos desde la cumbre de su Peña.


 

Hay momentos que las nubes dejan ver los pueblos cercanos, Cenicientos y Rozas de Puerto Real asoman entre un mar de nubes, mientras el grupo se hace fotos en la cumbre y toma el aperitivo. 


    Rozas de Puerto Real.


    La Peña Chica o Silla de Caballo.

La Peña Chica tiene una altitud de 1229 mts. y es una escarpada cima de gran belleza separada sólo por un pequeño collado de la cima principal que se encuentra a 1252 mts.
En un momento determinado las nubes abren un pequeño calro por el que asoman los tres pueblos más cercanos del Valle del Tiétar, el primero es Sotillo, la sigue La Adrada y al fondo Piedralaves.
Enorme suerte la que la naturaleza nos ha entregado con esta vista entre nubes.


    Sotillo, La Adrada y Piedralaves.



El descenso lo hacemos por el mismo sendero de subida para enlazar con la carretera, luego pasado el seminario dejamos a la izquierda nuestro itinerario de subida y seguimos por la pista forestal hasta enlazar con la carretera que une Cadalso y Cenicientos. 





El encuentro con algunos paisanos es motivo de charla y saludos, una foto y unos para arriba y los otros para abajo. También los frutos otoñales de la encina están en su esplendor y lucen con enorme belleza, dando un toque más de atractivo a la zona.





A veces la lluvia y viento con el correr de los siglos erosionan las rocas de granito, de tal forma que puede llegar a crear una hendidura donde se almacena el agua y que como en este caso ha terminado por buscar una salida a través de ese hueco, sin duda una gran obra de la naturaleza.





El otoño colorea los árboles y convierte la pista en un cuadro lleno de matices donde los castaños, cerezos, robles, encinas y pinos se unen para crear una paleta de colores digna de cualquier pintor. Dicen, y lo he oído varias veces, que los cerezos del Jerte, esos tan famosos y que tan buenas cerezas dan, son originarios de esta zona de Cenicientos, preguntad y saldréis de dudas, yo siempre me lo he creído y por eso lo afirmo desde aquí.




Una vez en la carretera volvemos a Cadalso con la vista puesta en su Peña Muñana y con el placer de saber que hemos realizado una de las marchas más atractivas de nuestra zona. Gracias a todos por vuestra participación y enhorabuena a la Asociación Amigos del Camino de Santiago de Cadalso de los Vidrios por su gran labor divulgativa de nuestro entorno. 




Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso

martes, 14 de octubre de 2014

De Cadalso a la Peña de Cenicientos ( 1ª parte )




    Fuente de los Álamos, lugar de partida.

 
Las nueve de la mañana es la hora de salida para realizar una marcha desde Cadalso a la Peña de Cenicientos. Organizada  por la Asociación  Amigos del Camino de  Santiago de Cadalso de los Vidrios, el  recorrido  tiene  aproximadamente  unos 16  kilómetros  ida y  vuelta, y  en  total
 ascenderemos un desnivel de 442 m. El día está nublado y no tiene mucha pinta de llover.


    Junto al palacio del Marqués de Villena.


A la hora acordada comenzamos a andar, dejamos atrás la Fuente de los Álamos y el palacio de Villena para atravesar el barrio de Las Sillas final del pueblo por el oeste. La sierra de Lancharrasa esta despejada de nubes y sólo unos jirones ascendentes la atraviesan, aunque la cima tiene algo de niebla.


    Atravesando el barrio cadalseño de las Sillas.




Pasamos el matadero y ya la carretera comienza a ascender, todo está mojado por la lluvia de la noche pasada que ha sido muy abundante, esperemos que hoy nos respete y tengamos un día seco. Una mirada a la Peña Muñana nos depara esta preciosa vista con un sol apagado por las nubes y la silueta de la Peña casi a oscuras.


    Peña Muñana.    

    La Sierra de Lancharrasa.


De frente la Sierra se muestra en todo su esplendor otoñal, las cepas amarillean mientras al fondo los castaños que aún mantienen el color verde se mezclan con pinos y robles y encinas. Llegando al arroyo Escalonilla la niebla baja que se mantiene agarrada a las laderas de Lancharrasa, le proporcionan un bello aspecto. Más abajo en las tierras de Toledo casi lo cubre todo, sobresaliendo los primeros escarpes que separan Cadalso de Almorox.

    LLegando al arroyo Escalonilla.

    Las tierras de Toledo cubiertas de nubes.


En apenas unos cuarenta minutos coronamos lo que llaman el Puerto de Cadalso, lugar donde acaba su término y comienza el de Cenicientos. Unos metros más adelante tomaremos el camino, hoy ya carretera de tierra, que siempre en ascenso nos llevará hasta el pantano de la Alberca.


    Cartel en el comienzo del término de Cadalso.



Desde la subida al pantano se puede ver el Cerro de Pedro Abad a nuestra espalda y de frente la compuerta que embalsa el agua, hoy bastante poca a pesar de las lluvias de los últimos días.


    Cerro de Pedro Abad.


   Pantano de la Alberca.


En el pantano paramos a descansar un poco y damos una vuelta para observar todo lo que encierra, y sorpresa, en el pozo que existe al comienzo hay unos enormes cangrejos americanos, está tan oscuro que no se les puede fotografiar, pero encontramos una muestra de su existencia.



    Pinza de cangrejo americano.

    Nadador de salón.

Y de nuevo tomamos la carretera para seguir adelante, a partir de aquí la subida se hace más penosa debido al fuerte desnivel, no más de un kilómetros nos separa de la otra carretera que asciende desde el depósito de Cenicientos. 



    Arroyo de la Alberca antes de llegar al pantano del mismo nombre.


Castaños, pinos, encinas y robles forman este paraje donde apenas entra el sol, la subida es algo dura pero corta y casi sin darnos cuenta nos lleva hasta la unión con la otra carretera. A partir de aquí el terreno se hace menos empinado y por lo tanto mucho más cómodo para caminar.





Las frondosidad le confiere al lugar una gran belleza paisajística, hoy más debido a la humedad que hace resaltar los helechos que en abundancia pueblan todo el suelo. Unos cientos de metros más adelante nos encontramos con unas ruinas, lo llaman el Seminario, pero más tiene pinta de haber sido un lugar para almacenar la resina que en otros tiempos aquí se extraía de los abundantes pinos resineros. Sólo unas paredes de piedra con donde se aprecian multitud de ventanas queda hoy en pie, antes se podía entrar dentro, pero hoy las zarzas lo cubren todo. 




El seminario como lo conocen en Cenicientos también recibe el nombre de casilla de la Alberca, cuentan que iba a ser un seminario pero que se abandonó al no recibir gente, cosa nada extraña si tenemos en cuenta el lugar donde está ubicado. Por las ventanas y la distribución más parece un lugar para almacenar la resina, como ya he dicho anteriormente, de ahí las muchas ventanas que tiene y que servirían para airear el recinto. En los muchos años que llevo recorriendo el lugar, nunca he visto ventanas, ni tan siquiera restos de los cercos de madera, por lo que me hace pensar que nunca las hubo. Si recuerdo algunos troncos y restos de tejas que verifican que en el pasado tuvo tejado. De una manera o de otra, es cierto que las ruinas tienen una apariencia cada vez más tétrica, dándole al lugar un semblante misterioso.  



    Casilla de la Alberca o Seminario


A partir de aquí la carretera comienza un pequeño ascenso hasta su terminación, desde donde arranca una senda que nos llevará hasta la cumbre de la Peña de Cenicientos. 



Continuará.......


Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso