Monton de trigo

Cadalso Cristo

viernes, 20 de agosto de 2010

Echar de comer a las caballerías


Salus echando de comer a las caballerías o cuando la rutina del pasado se convierte en un espectáculo de la actualidad.

 
 
Cada día al anochecer, Salus deja todo lo que está haciendo en ese momento y se dirige al lugar donde tiene sus caballerías, y allí junto al Camposanto Viejo y un poco antes de la huerta la Paloma, lugar donde se encuentra la cuadra, le esperan con impaciencia y tal vez con hambre y sed su mula y su borrico, escena esta que no ha dejado de repetirse en Cadalso desde hace muchos siglos. Hoy las cuadras son muy pocas, pero el ritual sigue siendo el de siempre, y los pocos que aún conservan sus caballerías saben que todos los días al anochecer les esperan unos animales que durante el día han compartido jornada de trabajo con ellos, para recibir el alimento que les dará fuerza para seguir adelante y volver al día siguiente al campo a realizar las labores que correspondan, siendo la principal el arado de las viñas con vertedera.



 
Este ritual ancestral en Cadalso siempre ha recibido el apelativo de…”Echar de comer a las caballerías” y he elegido a Salus como representante de todos los cadalseños que durante siglos realizaron esta labor por ser uno de los últimos que aún quedan en nuestro pueblo realizando cada tarde-noche este cometido, maldita palabra esta de “último” que cada día se repite más y que poco a poco se está llevando costumbres y tradiciones tan arraigadas a nuestra cultura.
Y para que esta costumbre que desaparece sin poder remediarlo quede al menos para siempre en nuestras mentes y nuestras retinas, hoy día 6 de agosto de 2010, he quedado con Salus para realizar este homenaje en forma de relato que quiero dedicar a todos los hombres y caballerías de Cadalso que durante muchos siglos formaron parte de esta forma de vida tan cadalseña.





El Palacio nos recibe bajo las sombras del atardecer, son las 21,37 y apenas se ve cuando tomamos el camino de la huerta de la Paloma, camino que desde hace siglos ya formaba parte de la vida de Cadalso y junto al cual los musulmanes decidieron hacer su mezquita durante la ocupación árabe y un poco más abajo sería el lugar elegido para trabajar los huertos con una serie de pozas y acequias para retener el agua, elemento del que eran grandes expertos, pero hoy el tema que nos ocupa es otro y cuando llegamos a la cuadra observo que las caballerías están fuera….




”Es que ahora en verano las dejo fuera porque dentro hace mucho calor y se achicharran” y lo compruebo cuando entramos a por la cebada y la paja….”fíjate aquí no paran ni los gatos” y efectivamente, también los gatos que mantienen la cuadra y aledaños libre de ratas y ratones a cambio de un poco de comida han decidido estar fuera.





Junto a una oliva esta el pesebre, y allí acuden las caballerías sabiendo que será el lugar donde Salus depositará la paja que llenará sus estómagos, luego vendrá una lata de las de siempre, que un día llevó escabeche y ahora es la medida para la cebá (cebada) y sólo tiene que depositar esta cebada en el pesebre para que la mula primero y el borrico después resoplen con sus morros para apartar la paja y comer la cebada, alimento este mucho más jugoso…..” y ahora les echo unos cachos de pan”, pan que también reciben con gusto por lo poco que tardan en comenzar a comer, conclusión que ya sabía desde siempre, la paja es lo que menos les gusta, y por último Salus les proporciona el agua, pero por el momento no parece que sea de su gusto ya que siguen comiendo y resoplando, beber será para más tarde.




Una vez terminado de echar de comer, le toca el turno a los gatos, para estos hoy hay patatas que sobraron de la comida y que por casualidades de la vida también las reciben en una lata de escabeche, pero sin escabeche claro está, y estos gatos cadalseños devoran las patatas y a continuación se relamen pasando sucesivas veces la lengua por su cara.





Es totalmente de noche y aquí no hay luz, yo trabajo con el flash y Salus con su vista, que la tiene que tener muy buena para dirigirse al pequeño gallinero adosado a la cuadra donde un puñado de gallinas reciben su comida como premio a los huevos que han puesto hoy, y que Salus deposita con esmero y cuidado en una cesta.




Son las 22,15 de la noche y ya hemos terminado, a oscuras salimos del olivar, que en verano sirve de cuadra, con cuidado de no tropezar, yo por mi cámara y Salus por sus huevos, de las gallinas se entiende. Aquí se quedan las caballerías a la luz de la iglesia, con la Peña como testigo, y nos dirigimos a la puerta que Salus cierra con un candado, y por el mismo camino llegamos hasta la carretera, en la gasolinera Salus tira para la Sangre y yo para las Casas Nuevas, no sin antes Salus despedirme con un….” ¡ya ves!, hacer fotos a las caballerías, y rie... bueno hasta mañana”.
Esta es la pequeñas historia de una función tan sencilla y común en otros tiempos que hubiera sido hasta ridículo haberlo realizado, pero que en nuestros días, es tan escasa y le queda tan poco tiempo de vida que no he querido dejar de hacer para que siempre quede en el recuerdo y en la memoria, como homenaje y agradecimiento a todos los hombres y mujeres que compartieron su vida y su trabajo junto a estas caballerías que un día formaron parte de la vida y el trabajo cotidiano del campo de Cadalso.



Cadalso, 6 de agosto de 2010

Zorro Corredero
Fotos: Archivo fotográfico Pedro Alfonso

2 comentarios:

Saturnino Caraballo Díaz dijo...

A MI BORRICO APAREJO

A mi borrico aparejo,
poniéndole los lomillos
la enjalma en los solomillos
y cualquier otro trebejo.

El ataharre y la cincha
encajado su ramal,
y no siendo un carcamal
alegremente relincha.

Nos partimos volanderos
a por la pasera de higos,
como dos buenos amigos
amantes de los luceros.

La pasera en un majano
destila azúcar y miel
sobre el majano doncel,
que nos coge muy cercano.

Al borriquillo lo trabo
durante pocos minutos
que transcurren resolutos,
hasta que en breve destrabo.

Con higos lleno el serón
y regreso con la carga,
y a los higos los aguarda
lleno de harina un cajón.

Desaparejo al borrico
y alegremente rebuzna,
y se agita y se espeluzna
con el agua en el hocico.

Y en la cuadra ya descansa
con la paja y la cebada,
lleva vida regalada
y ya dormido se amansa.

Saturnino Caraballo Díaz
El Poeta Corucho

Anónimo dijo...

Que recuerdos afortunada mente todavía quedan algunos como Salu pero pocos

Carmen Frontelo Morales